El Banco Nacional de México, a través de Fomento Cultural Banamex, A.C. y Fundación Diez Morodo, presenta la exposición La cera en México, que ofrece una revisión histórica del desarrollo de las distintas especialidades de la ceroplástica a través de un conjunto de obras antiguas europeas y recientes de artistas mexicanos del arte popular elaboradas con esta materia.
El trabajo con cera de abeja, como muchas de las tradiciones artesanales de México, ubica sus orígenes en las culturas precolombinas, así como en los tiempos tempranos del virreinato de la Nueva España.
En Mesoamérica, la cera se utilizaba sobre todo en la elaboración de algunas esculturas de cera modeladas a mano o simplemente como aglutinante en otros procesos artesanales o en la técnica a la cera perdida. Del viejo continente llegaron especialidades ceroplásticas en pleno auge que enriquecieron las técnicas y las creaciones artesanales nativas.
En el Nuevo Mundo, a raíz de la Conquista española se introdujo la manufactura de cirios, velas y veladoras, debido a la gran necesidad de iluminación tanto doméstica como litúrgica. Esta industria se extendió rápidamente, tanto en los conventos —donde las monjas se ocupaban de hacer diversas figuras para las ceremonias religiosas— como en las poblaciones civiles, aunque a los indígenas se les prohibió la labranza de la cera.
En varias ciudades de la Nueva España como México, Valladolid, Guanajuato y Puebla se instalaron un gran número talleres de cirios o velas que se elaboraban a base de cera de abeja: desde las que iluminaban las casas hasta las que se portaban en procesiones religiosas, o algunas más especiales con las que en las iglesias se iluminaban los altares; las bellas y coloridas velas de profesión de monja; y las usadas para elaborar llamativos altares efímeros para las fiestas religiosas.
La producción se diversificó y se empezaron a elaborar piezas fuera del ámbito religioso: figuras humanas, de frutas, juguetes y escenas cotidianas. Estos serán los orígenes de la cerería propiamente como una tradición artesanal mexicana.
En México, durante el siglo XIX, la ceroplástica se consolidó como el medio de expresión de dos manifestaciones artísticas: los retratos y los tipos populares.
Desde luego, no podían faltar los personajes del tradicional nacimiento, elaborados con gran cuidado y adornados con mucho detalle para vestir las casas mexicanas en las épocas navideñas.
El gusto por la finas piezas de cera y el interés científico en sus propiedades plásticas para la representación realista del cuerpo humano determinaron el surgimiento y consolidación, en distintas épocas, de un conjunto de tradiciones artísticas en torno a la cera que proliferaron por Europa y América por más de cinco siglos, y aún hoy siguen presentes en manos de diestros maestr os artesanos.
En la presente muestra se pueden observar piezas de las diferentes especialidades ceroplásticas y de la cerería mexicana.
Pequeños medallones portátiles con la imagen en altorrelieve del Cordero de Dios —de donde proviene su nombre— elaborados con moldes de cera. Suelen tener forma ovalada y en ocasiones presentaban la imagen devocional de un santo al reverso. Las consagraba el papa y se utilizaban como una forma de protección personal o familiar. En no pocas ocasiones se enmarcaba en oro o plata e incluso podía formar parte de relicarios profusamente adornados.
Marco Antonio Miranda Razo
Salamanca, Guanajuato
Marco Antonio Miranda Razo
Salamanca, Guanajuato
Marco Antonio Miranda Razo
Salamanca, Guanajuato
Autor desconocido
Roma
Autor desconocido
Madrid, España
Marco Antonio Miranda Razo
Salamanca, Guanajuato
Autor desconocido
México
Michel Tripisciano y Doménico Fasulo, Italia
Autor desconocido
México
Emiliano Ortega
Ciudad de México
Norma Alicia Hernández
Ciudad de México
Rafael Hernández Viquez
México
Marco Antonio Miranda Razo
Salamanca, Guanajuato
Marco Antonio Miranda Razo
Salamanca, Guanajuato
Marco Antonio Miranda Razo
Salamanca, Guanajuato
Coordinación de la exposición
Rocío Blázquez Peredo
Investigación y curaduría
Marco Antonio Miranda Razo
Cándida Fernández de Calderón
Coordinación del montaje
Rocío Blázquez Peredo
Román Ruiz Pérez
Recolección de obra
Rocío Blázquez Peredo
Mariana Martínez Dávila
Román Ruiz Pérez
Redacción y corrección de textos
Fernando Gómez Goyzueta
Amira Candelaria Webster
Colecciones
Alicia Bazarte Martínez
Emiliano Ortega
Felipe Neri Legorreta
Museo Franz Mayer
Fundación Javier Marín
INAH, Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec
José Antonio Urquiza González de Cosío
León Antonio Faure Acra
Marco Antonio Miranda Razo
María Adelaida Cortinas Céspedes
María Rosa Duffour
Norma Alicia Hernández
Nuria Galland Camacho
Patrimonio Banamex
Rafael Hernández Viquez
Secretaría de Cultura de Guanajuato
Museo del pueblo de Guanajuato
Coordinación de desarrollo académico y difusión
Juan Carlos Almaguer Meléndez
Erika Hernández Garduño
Yadira Vázquez Jiménez
Andrea Behar Bustos
Diana Alfaro Rentería
Coordinación editorial
Carlos Monroy Valentino
Gerardo Rivera Cuervo
José Octavio Hermman Cortés
Coordinación de servicios educativos y comercialización
Javier Ramírez Mancera
Silvia Verónica Heras Baroja
Legal
Heidy Muñoz González
Lorena Montoya Miranda
Montaje
José Monserrat Barbosa Méndez
Alberto Peñaloza López
Mobiliario museográfico
Emreytza
Quadrante plástico
Gráfica
Quadrante plástico
Iluminación
Roberto Díaz