Con motivo de la celebración de la Navidad, El Banco Nacional de México, a través de Patrimonio y Fomento Cultural Banamex, presenta la muestra Nacimientos mexicanos.
Esta exposición reúne una extraordinaria selección de obras de arte popular dedicadas a la representación del nacimiento de Jesús. Cada pieza es resultado del talento, la creatividad y la maestría de artesanas y artesanos que forman parte del Programa de Apoyo al Arte Popular, impulsado por Fomento Cultural Banamex desde hace más de veinte años.
El programa trabaja para que las técnicas, los saberes y las tradiciones del arte popular mexicano no se pierdan con el paso del tiempo. Para ello, apoya talleres comunitarios donde el trabajo colectivo convive con el sello personal de cada creador, fortaleciendo tanto la identidad cultural como las condiciones en las que estas obras se producen.
A través de talleres de capacitación, publicaciones especializadas y el impulso a la comercialización, el programa ha contribuido a mejorar la calidad de las piezas, a generar empleo y a mantener vivo el arraigo de las comunidades artesanas. Al mismo tiempo, busca acercar estas expresiones artísticas a nuevos públicos y fomentar su valoración.
La exposición reúne 367 obras, integradas por 2,525 piezas, elaboradas entre 2000 y 2025 por 203 artesanas y artesanos provenientes de 102 localidades de 22 estados de la República Mexicana, todos ellos participantes del Programa de Apoyo al Arte Popular. Destaca, además, el estreno de 11 nacimientos, recientemente adquiridos para la Colección de Arte Popular de Fomento Cultural Banamex.
Las piezas exhibidas destacan por su maestría técnica, la diversidad de materiales y su profundo sentido simbólico. El público podrá admirar la narrativa de los célebres árboles de la vida de Metepec; las figuras de barro modelado y moldeado de Tlaquepaque; el brillo del barro bruñido de Tonalá; las esculturas en barro verde y barro negro de Oaxaca; así como maderas talladas y policromadas, obras de plumaria y delicadas figuras de cera que reflejan la sensibilidad y la devoción de sus creadores.
Cada nacimiento es una expresión única del talento artesanal que preserva la identidad cultural de las comunidades y da continuidad a una tradición que se remonta al siglo XIII con San Francisco de Asís y que, en México, adquirió un carácter profundamente propio desde la época novohispana.
La muestra invita al público a redescubrir esta tradición a través de la mirada y las manos de los Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano, reconocidos por su excelencia y creatividad.
El barro es el material más utilizado para la confección de nacimientos y en ellos se refleja la variedad y el dominio de las diversas técnicas que han alcanzado los alfareros mexicanos. Generalmente, se utilizan moldes que se han conservado por generaciones y que en su mayoría corresponden a figuras convencionales pero también, inspirados en el deseo de identificar a las figuras de los nacimientos con lo mexicano, sus personajes se decoran con vestimentas o motivos autóctonos.
El estado de Jalisco es el mayor productor de nacimientos y se utilizan técnicas de decoración tales como el llamado petatillo, el bruñido, el policromado y la alta temperatura. Singularizados por la técnica y la creatividad de las piezas cabe destacar los nacimientos decorados con la técnica de petatillo, característico de Tonalá, y que consiste en hacer a pincel una finísima cuadrícula (de ahí su nombre) sobre la cual se coloca la decoración con motivos zoomorfos y fitomorfos.
Asimismo es peculiar el bruñido policromado de Tonalá, el llamado “barro bruñido de olor”, que es una técnica de origen prehispánico y que incluye el bruñido canelo que se obtiene con tierras de un solo color y da diferentes tonos que van desde el crema claro al café oscuro y al morado. Tlaquepaque es otro centro alfarero de Jalisco como lugar de producción e importante mercado artesanal. De ahí proviene la familia de Pantaleón Panduro quien trabajó finamente el barro desde fines del siglo XIX, plasmando los personajes característicos de su entorno. En este sentido destaca la figura de don Zenón Martínez, artífice de Tlaquepaque y Sergio Sandoval, su nieto, que han creado nacimientos huicholes, campesinos y aztecas.
Otra región con una importante tradición es Oaxaca. En la zona de Atzompa, iniciados por doña Teodora Blanco, los nacimientos de barro son prolijamente ornamentados con pastillaje que la autora bautizó como “barro bordado”. En la actualidad se elabora una finísima aplicación de este pastillaje hecho totalmente a mano. También de Oaxaca es originario el barro negro, característico de la zona de Coyotepec, al igual que el barro verde oscuro vidriado que sirve para la elaboración de nacimientos.
Es de destacar el extraordinario trabajo de los artesanos de Metepec, del estado de México, cuya producción se inició con cazuelas y otros utensilios domésticos pero a mediados del siglo XX encontró un camino de expresión artística a través de objetos de ornato como los célebres árboles de la vida, realizados tanto en miniatura como en tamaño gigante, y en donde se colocan nacimientos completos e imaginativos. Son obras de un gran barroquismo, llenas de elementos en los que se expresa la convivencia de la flora y fauna local con los temas bíblicos. Estos árboles o candeleros forman una escultura teatralizada con escenas puestas en niveles. El colorido varía con árboles muy policromados junto a otros en sobrio color terracota.
Otro centro de elaboración de barro y que tiene unas características únicas es Ocumicho en Michoacán, con sus figuras polícromas de diablos y seres fantásticos e infernales y que también constituye un quehacer reciente de mediados del siglo XX.
Destacan los nacimientos de San Miguel Aguasuelos, en Veracruz, por el detalle y cariño con que los realizan. También la imaginación e ingenuidad de los nacimientos originarios de San Agustín Oapan, en Guerrero.
Por último, destaca la producción de la cerámica de Puebla, llamada comúnmente de Talavera o mayólica, que cuenta con una amplia tradición virreinal desde mediados de siglo XVI. Es de destacar la producción que se realiza en el arte popular de figuras de bulto para nacimientos, las cuales requieren de gran habilidad y pericia por lo complicado del proceso en el horno de cocción. Esta técnica pasó a trabajarse en otras regiones como Guanajuato, Jalisco, Oaxaca y Aguascalientes, donde tomó un carácter propio.
Dirección General
Natalia Pollak
Coordinación de la exposición
Rocío Blázquez Peredo
Coordinación de Arte Popular
Román Ruíz Pérez
Mariana Martínez Dávila
Fernando Gómez Goyzueta
Silvia Martínez del Olmo
Coordinación desarrollo académico y difusión
Juan Carlos Almaguer Meléndez
Erika Hernández Garduño
Yadira Vázquez Jiménez
Andrea Behar Bustos
Diana M. Alfaro Rentería
Larissa Espinosa Amaya
Editorial
Carlos Monroy Valentino
Gerardo Rivera Cuervo
Educación y mediación
Javier Ramírez Mancera
Silvia Verónica Heras Baroja
Montaje
José Monserrat Barbosa Pérez
Alberto Peñaloza López