Pasta de caña de maíz: la materia prima de El Señor del Veneno

El Señor del Veneno, una de las figuras más veneradas de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, regresó en septiembre al recinto, después de dos meses y medio de profunda restauración. La imagen, que data del siglo XVI, solo había sido intervenida una vez, hace unos cincuenta años, pero con una técnica incorrecta que no respetó el material original: pasta de caña de maíz. En esta ocasión, Agustín Espinosa Chávez, ex director de restauración del INAH y conservador comisionado por Fomento Cultural Banamex, A.C., coordinó la nueva restauración, en la que se buscó respetar “a costa de lo que sea” la pasta de caña de maíz con la que fue originalmente hecha la figura.

El Señor del Veneno después de su restauración
Fotografía: Archivo Fomento Cultural Banamex, A.C.

La pasta de caña de maíz es un material que se obtiene al sacarle el corazón a la caña de maíz y molerlo con un engrudo -tatzingueni- que se extrae de un tipo especial de orquídea. Sobre esta pasta se utiliza además un barniz, hecho a base de aceite de chía y gusanos nativos de los montes de Parácuaro y Tingambato, Michoacán. Las figuras, como la de El Señor del Veneno, se hacían con esta pasta, acompañada de algunos otros materiales como el tradicional papel amate. “Metían tiras de papel amate para reforzar los núcleos de caña de maíz, y así se creaba la estructura del cuerpo”, explicó el restaurador.

Se cree que la técnica escultórica con este material fue inventada por los indígenas tarascos de Michoacán. Los tarascos, al igual que otros pueblos antiguos, llevaban sus dioses a la guerra. Para evitar que cayeran en manos de los enemigos, empezaron a crear figuras de pasta de caña de maíz, un material muy liviano que facilitaba el transporte y “rescate” de las figuras.

El Señor del Veneno después de su restauración
Fotografía: Archivo Fomento Cultural Banamex, A.C.

La escultura con caña de maíz no se perdió con la llegada de los españoles, si no que se utilizó para realizar figuras católicas, en lugar de deidades prehispánicas. El misionero agustino Matías de Escobar dejó escrito: “las mismas cañas que habían sido materia para la idolatría, son hoy materia de que se hacen devotos crucifijos”. De hecho, las figuras de pasta de caña de maíz fueron tan populares durante el virreinato, que se consideraban las “evangelizadoras de México”. Gracias a este material, que hacía que una figura del tamaño de un hombre pesara solo seis kilos, se realizaron una gran cantidad de procesiones.

Actualmente, figuras como la de El Señor del Veneno son testigos vivientes de esta tradición artesanal prehispánica. Por lo mismo, en el proceso de restauración, se buscó respetar el material original, pasta de caña de maíz, con la que fue fabricada. “Resanamos algunas partes con madera de balsa, que es muy ligera y se utiliza mucho en restauraciones. Sobre todo, usamos materiales de acuerdo a la normatividad internacional de conservación, que implica no utilizar materiales que puedan dañar el contenido y la apariencia”, explicó Agustín Espinosa.

El Señor del Veneno después de su restauración
Fotografía: Archivo Fomento Cultural Banamex, A.C.

“La técnica de escultura con pasta de caña de maíz es maravillosa, porque permite crear figuras muy ligeras que se pueden cargar largas distancias”, concluyó el restaurador, lamentándose al mismo tiempo del peligro que corremos de perder esta tradición. ” Muchas tradiciones se pierden, por falta de uso o de comercio. Afortunadamente Fomento Cultural Banamex, A.C. ha rescatado esas tradiciones, que pudieron haberse perdido hace muchos años.”

 

Fuentes consultadas:

Estrada Jasso, Andrés. Imágenes en Caña de Maíz. San Luis Potosí: Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 1996.

Entrevista con Agustín Espinosa Chávez. 26 de septiembre de 2018

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