La guerra contra el “indio bárbaro” era una guerra conveniente.

Los siglos XIX y XX retrataron a los indígenas del norte del país como uno de los principales enemigos para el bienestar de los pobladores del noreste mexicano. Basta con leer la descripción que se hizo de ellos en el Periódico Oficial del Estado de Nuevo León, en 1989: “salvajes, nacidos en el desierto, educados a semejanza de Aníbal, en el odio a nuestra raza y sin otros ejercicios que los de la guerra…” Este discurso del “indio bárbaro” se reproduce una y otra vez. Lo encontramos en los escritos del emblemático escritor mexicano Manuel Payno, en donde no faltan narraciones de jovenes raptadas por los indios, o pueblos enteros devastados ante el paso de los comanches; y hasta en Hollywood, en películas como “Atraco al banco” en donde el indio Quanah es protagonista.

José Eugenio Lazo Freymann pone en duda lo que la literatura, el cine, y la cultura popular en general, cuestionan poco. Para él, lo “bárbaro” de los indios no es una realidad, sino un discurso. Es decir, palabras e ideas, más que hechos reales. Hablamos con José Eugenio acerca de su tesis “Guerra y paisaje. La villa de la punta de Lampazos en su organización y despliegue para la contención de los nómadas (1867 – 1880)” en donde analiza como el gobierno de Nuevo León creó y se benefició del discurso del indio “bárbaro”.

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José Eugenio Lazo Freymann
Archivo Fomento Cultural Banamex, A.C.

En tu tesis llamas “guerra conveniente” a la lucha de el gobierno estatal contra los indios del norte. ¿Puedes explicarnos este término?

“Guerra conveniente”, tengo que decirlo, es un concepto creado por la académica Sara Ortelli para describir a una autoridad que magnifica una guerra de baja intensidad, o que de plano crea una guerra que no existe.

¿Cuál es el beneficio que obtiene una autoridad al hacer esto?

 En el caso específico que yo estudié, la creación de la guerra, o magnificación del conflicto contra el indio bárbaro se debió a la mera razón de cobrar más recursos militares. Con esto, se buscaba poder mantener a un ejército que sirviera en pos de un gobernante.

Hablando de autoridades que se beneficiaron, mencionas mucho en tu tesis a los generales Treviño y Naranjo…

 Sí. Jerónimo Treviño y Francisco Naranjo fueron dos generales que cuando eran parte del Ejército del Norte, tenían una posición económica precaria, pero menos de treinta años después, ya controlaban todo el noreste del país. Tenían una gran cantidad de haciendas carboneras en Coahuila. Además, Treviño llegó a ser gobernador de Nuevo León y Naranjo obtuvo el cargo de Secretario de Guerra y Marina. Mario Cerutti, que fue quien empezó a estudiar a estos personajes, se preguntaba ¿cómo es que una persona que era de extracción humilde y con muy pocos recursos termina teniendo tanto poder?

¿Cuál es la respuesta a esta pregunta planteada por Cerutti?

 Su estrategia fue desarrollar y mantener a un ejército que los apuntalara en su posición política. Este ejército, por cierto, lo desarrollaron y mantuvieron con base en un discurso del miedo a los indios “bárbaros”.

Este miedo al indio “bárbaro” nacía de un discurso, más que de una realidad…

 Así es. Uno de los grandes méritos de la investigación fue descubrir que la guerra no era como se describía en los documentos oficiales. En las partes oficiales se habla de la sangría, la destrucción, pueblos abandonados… Por otro lado, en las estadísticas municipales, no tenemos los muertos de los que ellos hablan, ni la ruina en los campos o la escases del ganado.

“Uno de los grandes méritos fue descubrir que la guerra no era como se describía en los documentos oficiales.”

¿Qué otros méritos tiene la investigación?

 En general, resolver ciertos vacíos que tenemos en la historiografía tanto del noreste como nacional. Es necesario ir tapando esos hoyos que la historia oficial no ha cubierto. En historia regional le diríamos “grandes pendientes”. Como historiadores e investigadores tenemos la necesidad, de ir resolviendo esos pendientes. Es casi un deber para nosotros.

 Finalmente, ¿cómo ayuda el Premio Citibanamex Atanasio G. saravia de Historia Regional Mexicana a investigadores como tú?

El premio es un incentivo para otros investigadores y una motivación para que los que vienen detrás de nosotros lo intenten. Que sepan que hacer historia regional no es algo imposible y que sí pueden ser reconocidos. El premio, además, nos ayuda a seguir cumpliendo con nuestro deber: dar a conocer nuestra historia, a nosotros mismos y a los de afuera.

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