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Historia Regional: Significado e importancia

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Tenemos que saber qué sucedió en cada área de nuestro país para poder conocer una Historia Nacional verdadera Dra. Guadalupe Jiménez Codinach

El pasado miércoles 7 de junio asistimos a la Tercera Reunión de miembros del Jurado del XVII Premio Banamex “Atanasio G. Saravia” de Historia Regional Mexicana, un certamen reconocido ampliamente en el ámbito de los historiadores.

Cada mes se lleva a cabo una sesión donde los jurados –con una lectura y análisis previos– califican las investigaciones inscritas, someten algunas a segundas o terceras lecturas y eliminan aquéllas que no consideran Historia ni Historia Regional.

Gracias a nuestra asistencia a la última sesión, pudimos enterarnos de algunos de los temas de las investigaciones inscritas este año. De igual modo, pudimos conocer los puntos principales que el jurado toma en cuenta para poder seleccionar a las mejores: clara delimitación de una región, comprobación de hipótesis respaldada en documentos primarios, tipos de fuentes y bibliografía utilizados, ortografía, estilo y aparato crítico riguroso.

 

Miembros del jurado del XVII Premio Banamex “Atanasio G. Saravia”
Crédito fotográfico: Archivo Fomento Cultural Banamex, A. C.

Al final de la sesión tuvimos la oportunidad de entrevistar a la Dra. Guadalupe Jiménez Codinach, miembro del jurado desde 1998, para comprender la importancia del premio “Atanasio G. Saravia” y saber lo que el jurado entiende por Historia Regional. A continuación les presentamos la entrevista:

 

¿Cómo definiría la Historia Regional? ¿Qué elementos toman en cuenta los jurados para afirmar que una investigación se trata efectivamente de Historia Regional?

Se entiende por Historia Regional el estudio de los hechos, los procesos, transformaciones y continuidades históricas de un espacio geográfico social y cultural que comparte características que lo hacen único y diferente a otras áreas.

Lo primordial para afirmar que un trabajo es Historia Regional es que el investigador haya logrado definir con mucha claridad y con fundamento la región que delimita en su estudio. Lo importante es que puedas definir una región. Si haces una investigación sobre el Palacio de Bellas Artes, eso no constituye una región. La biografía del arquitecto constructor de Bellas Artes o las transformaciones que ha ido sufriendo el edificio tampoco representan estudios sobre una región.

Es válido, por ejemplo, decir: “Yo defino esta área donde el nopal fue muy importante”. Lo que no puedes decir es: “Voy a hacer la historia del General Álvaro Obregón” y dedicarte a hacer su biografía y afirmar que es Historia Regional porque Obregón era de Sonora. Un estudio sobre Álvaro Obregón podría ser Historia Regional si se delimita la zona donde transcurrieron las principales batallas del General y las consecuencias en dicha área para la población.

Frecuentemente nos mandan trabajos donde no se define una región. Se puede definir si dices, por ejemplo: “Yo voy a tratar el Obispado de Michoacán en el siglo XVIII”. Esto es válido pues se trata de una gran región que existe porque el obispado cubría Michoacán, Guanajuato y San Luis Potosí. En esta región puedes encontrar elementos comunes porque se educaban los sacerdotes en los mismos seminarios y tenían el mismo tipo de formación bajo la dirección de un obispo. Había algo que le daba coherencia y unidad a esta región. Entonces, es válido estudiar una región eclesiástica o una región económica. Estudiar, por ejemplo, dónde hay cultivo de nopal o estudiar una región meramente lacustre sin importar que una parte del lago esté en un estado y la otra parte, en otro. No importa porque el objetivo es ver la vida alrededor del lago: cómo hablaban, qué tipos de usos y costumbre tenían. Lo esencial es investigar los vínculos que le dan unidad a la región que el investigador estudia. Ése es el secreto de estos trabajos.

Dra. Guadalupe Jiménez Codinach
Crédito fotográfico: Archivo Fomento Cultural Banamex, A. C.

En la Historia Regional no es válido el mero análisis de una creencia, por ejemplo, de un lugar llamado Tlalocan, en donde “reinaba” Tláloc, el dios relacionado al agua. Eso no es Historia y tampoco se trata del estudio de una región porque una región en el inframundo no es una región, eso es mitología. Si yo dijera: “Voy a hacer un análisis de una región donde se creyó en ese dios y su culto dejó vestigio” y yo la defino sin importar que se salga de los actuales límites de los estados, es válido.

Otro ejemplo de aquello que no es Historia Regional es el estudio de los órganos del siglo XVIII en dos catedrales, ya que eso no conforma una región. La historia de un pueblito tampoco se considera Historia Regional, eso es más bien historia local o microhistoria. Si un trabajo no tiene un ámbito regional, no lo podemos aceptar. Si no es Historia tampoco. No es Historia, por ejemplo, aquella investigación que describe el estilo, el tipo de piedras y el tipo de técnicas usadas para construir un edificio, o el desarrollo de una lengua y su gramática, o los paseos y fiestas de toros de una ciudad, sin mayor trascendencia.

Por otro lado, los jurados tomamos en cuenta si los participantes llevaron a cabo el método científico de la Historia, el cual requiere investigación y comprobación de hechos. La Historia no está basada en meros modelos teóricos ni en opiniones, ni en rumores, ni es un cúmulo de adjetivos. La Historia recrea con el mayor rigor posible lo que sucedió. Para ser Historia tiene que ser investigada sobre todo en documentos primarios y tienes que probar que cada hecho histórico existió. Los participantes tienen que dar la evidencia y sus argumentos a través de un análisis de testimonios. Además, es muy importante el aparato crítico, es decir, citas completas de los documentos, bibliografía, hemerografía e información digital utilizadas.

Dra. Guadalupe Codinach junto a Erika Pani, ambas miembros del jurado del Premio Banamex “Atanasio G. Saravia”
Crédito fotográfico: Archivo Fomento Cultural Banamex, A. C.

 

Ya entendido el significado de la Historia Regional, nos puede hablar de la importancia que tiene el fomento de este tipo de estudios.

La importancia de fomentar el estudio de la Historia Regional radica en que nuestro país tiene una gran extensión de territorio y tiene muchas regiones de todo tipo: regiones naturales, regiones económicas, regiones sociales, regiones lingüísticas, regiones eclesiásticas, regiones culturales. Por ello, la vida ha sido diferente en Baja California, Veracruz, Zacatecas, Chihuahua, Oaxaca, Puebla o Yucatán. Por ejemplo, en Oaxaca, la gran mayoría de los niños indígenas de la Sierra de Ixtlán se fueron a estudiar a la ciudad de Oaxaca y fueron abogados, gobernadores u obispos porque esos niños estaban acostumbrados a salir de sus comunidades indígenas e irse a estudiar a la ciudad de Oaxaca donde, a cambio se servir como mocitos, una familia les daba educación, techo y comida hasta que se formaban como abogados o sacerdotes. Eso fue normal en Oaxaca, pero sería diferente en Baja California, porque no hay tanta población indígena.

Debemos ser conscientes que cada área del país reacciona de formas muy específicas a diferentes sucesos o fenómenos. Tu puedes decir: “Aquí el problema fue la falta de tierras”. Sí, esto sucedió en el centro del país donde se concentraron las grandes haciendas, donde la población indígena y mestiza fue despojada de ellas. Pero en el norte existen extensiones enormes en Chihuahua, Coahuila, ahí el territorio estaba semivacío y la tierra no era el problema. No se puede generalizar. Anteriormente se generalizaban los sucesos de la Ciudad de México a los demás territorios y es aquí otra de las razones por las cuales la Historia Regional es importante, ya que va aclarando lo que sucedió en las diferentes regiones de México y nos viene a enriquecer la Historia Nacional que es la de una nación multiétnica, multicultural, de diversas lenguas, usos y costumbres.

 

Agradecemos infinitamente a la Dra. Jiménez Codinach por ayudarnos a comprender a detalle qué es la Historia Regional. Si tienes alguna duda o si te gustaría saber otro dato más sobre el premio “Atanasio G. Saravia” escríbenos a contacto@fomentoculturalbanamex.org.

 

 

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