“Hay que ver qué más hay en el terruño.”

La histórica frontera norte de México tiene una fascinante historia de grupos armados formados por ciudadanos particulares. Es decir, ejércitos que no pertenecían al estado, sino que eran iniciativa de los propios pobladores. Cuando Luis Alberto García se propuso estudiar estas organizaciones militares, se encontró con dos obstáculos. Primero, gran parte de los estudios previos de la zona era mayoritariamente descriptivos y poco analíticos. Segundo, la explicación más aceptada acerca del surgimiento de los grupos militares organizados, la necesidad de defenderse de los grupos apaches, se le antojaba incompleta y simplista.

Con esto en mente, Luis Alberto publicó un primer trabajo de investigación en el 2006, en el que se hizo evidente que para entender el origen de las tradiciones militares en la frontera norte, era necesario estudiar más siglos atrás, cosa que no se había hecho hasta esa fecha. Esto lo llevó a redactar un segundo trabajo, proponiendo ya no a los apaches, sino a la guerra entre musulmanes y cristianos en Castilla del siglo XIII, como origen de los grupos armados fronterizos.

“Frontera Armada: prácticas militares en el noreste histórico, siglos XVII, XVIII y XIX” fue premiada en la más reciente edición del Premio Citibanamex Atanasio G. Saravia de Historia Regional Mexicana. Hablamos con Luis Alberto acerca de su tesis, sus mentores y la importancia seguir haciendo historia regional.

Universidad Autónoma de Nuevo León

Luis Alberto García
Archivo Fomento Cultural Banamex, A.C.

Los ataques apaches no te parecían una explicación exacta acerca de los orígenes de los grupos armados de frontera. ¿Cómo fue que empezaste a considerar la guerra contra los moros en Castilla, España como un origen más plausible?

 El primer indicio que apuntaba a la frontera castellana fue algo muy extraño, o más bien, algo que me pareció muy extraño en su momento. Encontré las listas militares del noreste que, en pleno siglo XVIII, se organizaban para hacer sus revistas militares cada 25 de julio, que era el Día de Santiago. Esta es una celebración con un claro origen castellano.

¿Cuáles fueron tus conclusiones, después de haberle seguido la pista a esos indicios?

Descubrí que un modo de vida y una cultura que habían expirado en España, encontraron terreno fértil para existir en Hispanoamérica. También logré hallar un marco de estudio para entender las fronteras desde otra perspectiva. Este es un marco que se puede utilizar no solo en México, sino en otras regiones con historias. Pienso en Río de la Plata o en Chile….

“Descubrí que un modo de vida y una cultura que habían expirado en España, encontraron terreno fértil para existir en Hispanoamérica.”

¿Cuál es la importancia de estudiar la historia regional, ya sea México, Chile u otra parte del mundo?

 La historia regional es un patrimonio. Un patrimonio intangible, que aparentemente no deja dinero, pero que deja identidad, soluciones, formas de entender al otro y de integrar al otro.

En los agradecimientos de tu tesis mencionas con especial cariño a Arturo Benavides. ¿De qué manera te inspiró Benavides en tu labor como historiador regional?

 A Arturo Benavides yo lo conocí cuando tenía 21 años y hacía mi servicio social en el Archivo General del Estado de Nuevo León, en donde él era director. El siempre llamaba a contribuir al estudio de la historia regional, a “estudiar el terruño” porque Nuevo León, por ejemplo, ha sido sub estudiado. También, siempre nos alentaba a ver más allá de lo obvio. Varios de sus alumnos (informales) acabamos estudiando la región, tratando siempre de ser novedosos en nuestro enfoque.

“Nuevo León ha sido sub-estudiado.”

¿Qué es ser novedoso? ¿Cómo se hace una buena investigación de historia regional?

 Se hace conservando el cariño que uno le tiene a la región de donde uno es, pero investigar más allá de hacer descripciones. Es buscar conexiones. Y conectarlo no solo con México, sino con el mundo, con otras partes.

¿Porqué crees que es importante que existan premios como el Premio Citibanamex Atanasio G. Saravia de Historia Regional Mexicana?

Es importantísmo este premio. En primer lugar, hablando de la parte monetaria, 90 mil pesos es algo muy generoso. En segundo lugar, este premio le da un espacio a la historia regional, que es un tipo de historia que generalmente carece de espacios. Ayuda a darle proyección a muchas investigaciones que no tendrían un escaparate. Después de ganar el premio, las investigaciones se difunden y algunas incluso se publican. Además, el premio le da a Fomento Cultural Banamex, A.C. un estatus que no tienen otras fundaciones.

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