Gran Maestro del Arte Popular René Ángeles Navarro

Cuenta la leyenda que un jardinero marroquí se encontró con tres magos, quienes le incrustaron en la cabeza tres pasiones: un gran interés por las flores, el placer de trabajar con las manos y la pasión por la geometría. Este es, según el relato, el origen de la taracea. Es decir, el origen del arte de adornar una pieza de madera con incrustaciones de otro material como maderas distintas, concha, nácar, hueso o marfil.

Si la leyenda de su origen es interesante, la historia de como este arte llegó hasta las manos de un artesano de Naucalpan, Estado de México, lo es aún más.

René Ángeles Navarro
Detalle de caja con incrustaciones de hueso y concha
Naucalpan de Juárez, Estado de México, México
Crédito fotográfico: Archivo Fomento Cultural Banamex, A.C.

En el año 711, con la invasión árabe, la taracea entró a la Península Ibérica. 800 años después, con la conquista de América, entró a la Nueva España. Ahí, la taracea se asentó en varias regiones, entre ellas la Sierra Norte de Oaxaca. Se desconoce el año en que un bargueño taraceado oaxaqueño llegó a la Ciudad de México, y se desconoce el año en que éste fue adquirido por la coleccionista e investigadora Ruth D. Lechuga, pionera en el rescate del arte popular.

En 1944, el académico Carlos Romero Giordano quiso tener un bargueño igual al de su amiga Ruth. Después de contactar a varias escuelas de artes y oficios, que le dijeron que no podían hacer ese tipo de trabajo, Carlos Romero se fijó en el joven que le ayudaba con la limpieza y mantenimiento de su departamento. Así fue como el arte de la taracea llegó a manos de René Ángeles Navarro, un artesano de Naucalpan que hoy en día es Gran Maestro de la taracea.

—Carlos Romero quería un bargueño igual al de Ruth Lechuga. Era un bargueño proveniente de Santiago Choápam, Oxaca, y Ruth me lo prestó para que yo hiciera una copia. Yo nunca había hecho ese tipo de trabajo, pero como era muy hábil con las manos, le dije al maestro Carlos que sí se lo podía hacer.

Santiago Choápam es una región casi inaccesible de la Sierra Norte de Oaxaca. Para entrar y salir, es necesario hacerlo en avioneta, o a pie. Por eso, que uno de sus bargueños llegara a la Ciudad de México es una hazaña excepcional, que implicó a varias personas cargando sobre su espalda el bargueño, mientras cruzaban la sierra. Que René Ángeles se haya convertido en un artesano de la taracea es igual de extraño, igual de poco probable.

Gran Maestro del Arte Popular
René Ángeles Navarro
Naucalpan, Estado de México, México
Crédito fotográfico: Arturo González de Alba

René no pertenece a ningún pueblo con tradición artesanal. A los tres años llegó a vivir a Naucalpan, Estado de México, en donde las principales actividades económicas son la manufactura, el comercio y los servicios financieros. Tampoco pertenece a una familia de artesanos. Su primer contacto con la taracea fue a sus dieciocho años, gracias a Carlos Romero Giordano. Aún así, a los veinte años ganó su primer premio por una de sus piezas. dos años después fue reconocido con el Galardón Nacional de Arte Popular, el premio con mayor prestigio en el país.

—Yo a veces envidio mucho a los que provienen de un núcleo de artesanos, porque dicen que no hay mayor reconocimiento que el de los pares, el de los iguales. En mi caso, como casi no hay gente que haga lo mismo que yo, es difícil comparar mi trabajo con el de otros.

Por su gran dificultad, el arte de la taracea se ha ido perdiendo, no solo en México, sino en el mundo entero. Siria y Egipto, que en su momento fueron las mayores representantes de este arte, dejaron de producir piezas alrededor de 1970. Hoy, sus muebles taraceados son hechos a máquina, para el consumo de los turistas, más que de los conocedores. En México, la labor de René se considera como un “rescate”, ya que es de los pocos artesanos que mantienen viva la tradición, y en sus creaciones se conserva la historia de todos los pueblos en los que en algún momento se trabajó la taracea.

René Ángeles Navarro
Caja con incrustaciones de hueso y concha
Naucalpan de Juárez, Estado de México, México
Crédito fotográfico: Archivo Fomento Cultural Banamex, A.C.

Sus baúles remiten a la tradición zapoteca de usar estos muebles como ajuar matrimonial, o al uso que se les daba en Santiago Choápam, en donde se los utilizaba como ropero. Entre sus diseños taraceados se pueden ver águilas bicéfalas, una figura que se encuentra en el arte y tradición oral de varios pueblos indígenas americanos; elementos geométricos, típicos del arte islámico y mudéjar; así como réplicas que el maestro ha hecho de diseños de los siglos XVI y XVII. Tiene un baúl decorado con dos leones jugando el prehispánico juego de pelota y algunas de sus piezas están decoradas con plata, un metal muy utilizado en tiempos virreinales.

René Ángeles Navarro fue nombrado Gran Maestro del Arte Popular por Fomento Cultural Banamex gracias a su gran habilidad y calidad en sus obras, además de apoyar el rescate de una técnica ancestral. Aprendió de manera autodidacta, llevado por la curiosidad, y aunque se ha apoyado constantemente en investigaciones iconográficas, su maestría y técnica le han permitido crear diseños de gran calidad.

René Ángeles Navarro durante el 4° Encuentro de Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica
Crédito fotográfico: Archivo Fomento Cultural Banamex, A.C.

—“Me llena de impaciencia de ver mi obra terminada, de imaginarla, proyectarla y llevarla a buen término. Realizar esto me llena el alma, me llena el corazón”.

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Fuentes consultadas:

Cándida Fernández de Calderón (coord.). Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica, tomo II. México: Fomento Cultural Banamex, A.C., 2012.

Carla Aymes, Gustavo Curiel, Alejandra Quintanar, Hilda Urréchaga, Guillermo Tovar de Teresa. Taracea Oaxaqueña: El mobiliario virreinal de la Villa Alta de San Ildefonso. México: Artes de México, 2011.

León R. Zahar. Taracea islámica y mudéjar. México: Artes de México, 2000.

Noticias

Fomento Cultural Banamex, A.C. entregará  quinientos mil pesos, repartidos entre los premios de las cinco categorías del certamen.

El espacio abrió con dos exposiciones de Fomento Cultural Banamex, A.C.

En México, esta celebración ha sido la causa y el origen de una enorme variedad de expresiones culturales, entre ellas las piezas de arte popular creadas por los Grandes Maestros.