Entrevista con Andrés Lira.

Fue director de la Academia Mexicana de la Historia, presidente del Colegio de Michoacán y del Colegio de México, institución en donde actualmente es profesor emérito. Andrés Lira González forma parte del jurado del Premio Banamex Atanasio G. Saravia de Historia Regional Mexicana. Su primer contacto con el premio fue en 1988, cuando el certamen se encontraba apenas en su segunda edición. “Yo me enteré de la existencia del premio cuando estaba en el Colegio de Michoacán y uno de mis colegas fue reconocido, Cayetano Reyes, un magnifico paleógrafo.” Hoy, 15 ediciones después, cuenta con años de trayectoria como parte del cuerpo deliberativo del certamen. Fomento Cultural Banamex, A.C. habló con en Dr. Lira González acerca de la importancia de hacer historia y la importancia de las instituciones que permiten que el “hacer historia” siga sucediendo.

Dr. Andrés Lira González
Archivo Fomento Cultural Banamex, A.C.

Fomento Cultural Banamex: Antes que nada, ¿qué es la historia regional?

Andrés Lira González: Toda investigación sobre el pasado, remoto o cercano, es historia. La historia regional, en particular, se enfoca en la identidad generada por la tierra que pisamos, que tiene características propias: geográficas, territoriales y culturales. Así que la historia regional estudia lo que ese espacio genera en la vida de quienes transcurren en él.

FCB: ¿Para que sirve hacer historia regional?

 ALG: La historia nos da imágenes lúcidas que nos dejan ver con claridad las cosas, explicárnoslas, distinguirlas de otras situaciones equiparables. También podemos pensar en la historia como lo hacía Edmundo O’ Gorman, uno de los primeros miembros del jurado de este concurso. Él decía que hacer historia es un proceso de identidad. La historia regional, por lo tanto, nos permite darnos cuenta de ese afán de encontrar la identidad propia de nuestro país en sus diversas manifestaciones y variedades.

“En la historia regional vemos ese afán de encontrar la identidad propia de nuestro país en sus diversas manifestaciones y variedades.”

FCB: Cada año se reciben cientos de trabajos concursantes. ¿Cómo es el proceso de revisión y selección?

ALG: Primero nos repartimos los trabajos entre los miembros del jurado, para llevar a cabo las primeras apreciaciones. Los buenos trabajos se aprecian pronto. A simple vista tienen una presencia formal: los números de páginas, el capitulado, las instituciones de donde proviene… Después hay que penetrar en la lectura de esos trabajos y juzgar su calidad intelectual, la claridad de la redacción, el tipo de información que usan, las fuentes, el método… Nos vamos quedando con aquellos trabajos que merecen el mayor aprecio. Finalmente llega el momento más difícil, que es cuando solo quedan los trabajos que pusieron a los jueces “en apuros”. Esos son los que valen la pena, literalmente. Estos trabajos son los que se discuten y llega un momento en que hay que tomar la decisión: ¿cuál es el trabajo premiado?

FCB: ¿Cuáles han sido las experiencias más gratificantes al ser miembro del jurado del premio?

 ALG: Para mi en lo personal fue muy grato empezar a ver que los trabajos reconocidos provenían de distintas partes del país. En las primeras ediciones del premio, los reconocimientos recayeron en personas formadas en instituciones radicadas en la capital. Pero al poco tiempo empezamos a ver que llegaban trabajos elaborados en universidades estatales, con una calidad muy apreciable. Los primeros premios que se dieron sobre estos trabajos nos llevaron a fijarnos más en los colegas que estaban trabajando en otros lugares fuera de la capital. Claro, los conocíamos, siempre hay una relación. Pero recibir esa afluencia de trabajos provenientes de los distintos estados… es gratificante.

“Es muy grato ver que los trabajos reconocidos provienen de distintas partes del país, no solo de instituciones radicadas en la capital.”

FCB: En el premio no solo se reconocen tesis e investigaciones, sino también trayectorias. ¿Puedes hablarnos del reconocimiento a la labor de salvaguarda y organización de archivos?

ALG: Desde el primer certamen se reconoció la labor archivística, es decir, el rescate, la organización y poner a disposición del público acervos importantes. En este sentido, se ha reconocido a personas que han trabajado en el Archivo General de la Nación, en la Biblioteca Nacional, en acervos del Instituto de Investigaciones Bibliográficas… Todas ellas son personas que apoyan la investigación y son personas que merecen un reconocimiento por el cuidado y el buen tino que han puesto en la conservación y organización de los archivos.

FCB: ¿Y qué hay del reconocimiento al investigador extranjero?

ALG: Los investigadores extranjeros son personas reconocidas por su aportación al conocimiento de nuestras regiones, tanto en la investigación misma sobre las regiones, como en la formación de investigadores. En esta edición del premio se reconoció al historiador francés Thomas Calvo, que ha trabajado especialmente en Guadalajara y Oaxaca. Él es discípulo de Jean Pierre Berthe, reconocido hace años por su labor de formación de investigadores, franceses y mexicanos, que han hecho historia de México. Lo que yo dije cuando se le dio al Dr. Berthe su reconocimiento fue que hay historiadores que son franceses, europeos o norteamericanos, pero extranjeros extranjeros no los podemos considerar, porque es gente muy identificada con nuestro país, desde el momento en que manifiestan interés por su historia.

FCB: ¿Qué relevancia y trascendencia tiene el Premio Banamex Atanasio G. Saravia?

ALG: El premio es referente muy interesante porque nos permite ver lo que se está haciendo en el país. También nos permite ver las inquietudes que tienen las personas que trabajan en las distintas regiones. Percatarnos de todo esto es muy útil porque hay un proceso de reconocimiento de la vida intelectual y de la profesión histórica en el país. Al final, ese referente nos permite capitalizar el esfuerzo que se está haciendo en México. También hay que agregar que el que exista el apoyo de una institución como Fomento Cultural Banamex es importante, porque hay que asegurar la posibilidad financiera, material y local del premio. Para los miembros del jurado, por ejemplo, es ya una tradición deliberar en las Casas Señoriales de Fomento Cultural Banamex, que son espacios muy propicios para el encuentro y la discusión.

“El premio es un referente de la inquietudes de los investigadores, de la vida intelectual y de la profesión histórica en el país.”

 FCB: ¿Porqué es importante que se continúe honrando el legado de Atanasio G. Saravia?

ALG: Se dice que Don Atanasio no tuvo formación de historiador. Claro, no tuvo formación de historiador en el sentido escolar. Pero el era un hombre que se hacía preguntas interesantes, que acumulaba información pertinente, y que se identificaba con los ambientes sobre los que investigaba. Su última obra es una suerte de narración novelada que se llama “Cuatro siglos en la vida de una hacienda”, en donde el narrador su sube a conversar con un cerro, y el cerro le va narrando lo que se ve desde ahí. Me parece una expresión muy libre de conocimiento histórico. Realmente ese sentido de la historia, que inspira a el conocimiento de una región, fue lo que dio origen a este premio.

Noticias

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