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Propiedad intelectual y arte popular

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El 9 de febrero, la antropóloga y directora del Centro de Investigación, Documentación e Información para la Enseñanza de la Artesanía (CENIDEART), Marta Turok, impartió la conferencia “Propiedad intelectual/Marca colectiva”, en el marco del 3er Encuentro de los Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica en la especialidad de Barro en Antigua, Guatemala.

En la conferencia, dirigida a los Grandes Maestros artesanos del barro provenientes de Latinoamérica, España y Portugal, Turok habló acerca de los retos que enfrentan las comunidades de artesanos al intentar proteger sus creaciones. Abordó también las opciones, tanto legales como comunitarias, que existen para asegurar una debida explotación de las obras.

Rosa María Jeréz
Virgen y San José, 2007
Rama: Barro
Especialidad: Modelado y policromado
Técnica: Barro modelado, alisado y policromado con tierras
Ráquira, Bocayá, Colombia
Col. Fomento Cultural Banamex, A. C.
Crédito fotográfico: Manuel Sebastián Crespo Camacho

“Cuando lo étnico y lo tradicional se pone de moda, surgen casos de apropiación cultural”, comenzó aseverando Marta Turok, y citó casos en los que la cuestión de la propiedad y los derechos habían generado polémica, como el de la diseñadora francesa Isabel Marant, quien creó una blusa con diseños de la comunidad de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, sin dar el debido crédito a la comunidad y obteniendo ganancias sin retribuir a las creadoras del diseño original.

¿Cómo pueden entonces protegerse las comunidades y artesanos de la explotación indebida de sus creaciones? Marta Turok ve tres formas posibles: la vía legal, los acuerdos colectivos y la ética y responsabilidad del usuario.

La vía legal implica el registrar los productos dentro del marco de los Derechos de Propiedad Intelectual e Industrial. Aunque estos derechos otorgan exclusividad de su uso y explotación, generando beneficios económicos para los creadores del producto, la complicación que surge en torno al arte popular es que no existe un solo autor identificable.

Un caso notable en torno a esta ambigüedad autoral se dio en Oaxaca, en donde una familia de artesanos del barro quiso patentar la técnica del barro negro bruñido. Aunque el proceso de patente se detuvo, el caso generó preguntas en torno a lo individual y lo colectivo. “¿A quién nos debemos? ¿De dónde brevamos?”, preguntó Turok.

Marcia Vásconez
Sagrada familia otavaleña, 2008
Rama: Barro
Especialidad: Modelado y policromado
Técnica: Barro modelado y policromado en frío
Quito, Ecuador
Col. Fomento Cultural Banamex, A. C.
Crédito fotográfico: José Arturo González de Alba

El registro de un producto como marca colectiva es otra opción, aunque también con ciertas desventajas. En primer lugar, la protección solo es en torno al distintivo o logotipo, no hacia el producto en sí. En segundo lugar, una marca colectiva necesita de una lista de titulares autorizados para explotar la marca. En muchos casos, no todos los productores de la comunidad son incluidos dentro de la Sociedad de Productores. Turok puso como ejemplo la marca colectiva de bordados Tenangos, originaria del pueblo Tenango de Doria. “La marca tiene 26 socias, siendo que hay 6 mil bordadoras en la comunidad”, explicó la antropóloga.

La última opción derivada de los Derechos de Propiedad Intelectual e Industrial es la denominación de origen, la cual es difícil de obtener debido a las certificaciones, muchas veces costosas, a las que tienen que someterse periódicamente los productos. Por este motivo, Turok optó por pensar en otras maneras de proteger las creaciones de los artesanos. Una de las alternativas a los Derechos de Propiedad Intelectual e Industrial sería proteger los productos en el marco de Derechos Humanos y Derechos Culturales de los pueblos. “Eso es agarrar una nueva línea y ver de qué manera hacerla funcionar. No es fácil, porque se tiene que construir desde las comunidades”, dijo Turok.

En cuanto a las colaboraciones con diseñadores y artistas externos a la comunidad, el primer reto está en lograr que se den los créditos correspondientes. “Entramos al asunto de diseñador artesano, en donde los dos trabajan juntos, pero al final solo firma el diseñador. En lo que más ha insistido Candida Fernández [directora de Fomento Cultural Banamex] es que se tienen que compartir los créditos y se tiene que reconocer no solo al artista, sino también a la comunidad”.

María Guadalupe Castillo
Jarrón, 2006
Rama: Barro
Especialidad: Modelado y policromado
Técnica: Barro levantado con la técnica de rollo,
modelado, alisado y policromado con tierras
Chililico, Hidalgo
Crédito fotográfico: Édgar Espinoza Ulloa Mondragón

El segundo reto es la cuestión de la retribución. Turok lanzó la pregunta: ¿debe de haber una retribución, más allá del pago de mano de obra? La respuesta es sí. En entrevistas pasadas, Turok insistió en “reconocer, resarcir e involucrar a los pueblos, cuando se crea algo inspirado en sus diseños tradicionales”.

Cuando provenimos del contexto tradicional y pueblos enteros son nuestra inspiración, ¿qué debemos hacer?, concluyó Turok. En el arte popular, como creación colectiva ejecutada por individuos artesanos, se juntan dos niveles: lo individual y lo colectivo. Tomando esto en cuenta, hay que pensar ¿Qué es lo que se quiere y puede proteger? ¿Cómo podemos lograr un registro que reconozca lo individual y lo colectivo?

El Encuentro de los Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica es un esfuerzo de Fomento Cultural Banamex para reunir a los artífices y puedan intercambiar saberes y compartir las técnicas en las que se especializan. Los Encuentros también tienen como objetivo instruir a los maestros en temas para mejorar su bienestar, hacer su oficio sustentable y optimizar la comercialización de sus productos.

 

Más información:
+52 (55) 1226 0038
maria.campos@citibanamex.com

 

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