Jesús Ibarra y Bertholdo, 2015

Introducción

El Banco Nacional de México a través de Fomento Cultural Banamex, A.C., la Secretaría de Cultura a través de la Dirección General de Culturas Populares y del Instituto Nacional de Antropología e Historia, El Palacio de Hierro y Vogue México presentan la exposición El arte de la indumentaria y la moda en México, 1940-2015.
Desde siempre, la vestimenta ha sido considerada un código a través del cual se pueden definir comportamientos, un cierto estatus social o la pertenencia explícita a cierto grupo o cultura. Fue en el siglo XIX, con el concepto de “arte total”, cuando empezó a representar algo más: un medio de comunicación, un lenguaje articulado por signos, a veces imperceptibles y que no obstante son descifrables casi a golpe de vista. Ya en el siglo xx es que puede afirmarse que el vestido es parte de la idiosincrasia de un pueblo y que refleja su cultura y su forma de ser.
Esta muestra presenta al público la gran riqueza textil desarrollada en el país en torno a la indumentaria y la moda. En México se tejen fibras destinadas al vestido desde hace unos dos mil años. Una vez dado el mestizaje, ese hilo que nos teje, se concretó nuestra identidad. Las prendas aquí expuestas tienen hilvanes de raíces indígenas y europeas, y en menor medida, árabes, asiáticas y africanas.
La indumentaria habla de la tradición, del canon cultural. En México, durante la primera mitad del siglo XX, había por lo menos 69 pueblos originarios, en los cuales la comunidad total utilizaba un atuendo distintivo. El periodo posrevolucionario rescató esas aportaciones textiles y las incorporó al concepto de nación que rigió durante el resto del siglo. Paralelamente, desde los años cuarenta se inicia el reconocimiento de los primeros diseñadores-creadores de moda tanto de carácter internacional como los que proponen conexión con las raíces, que se irán sucediendo y consolidando su importancia a lo largo del siglo. De esa convivencia entre la indumentaria indígena y la moda occidental surgió un enriquecimiento estilístico en ambas direcciones, y éstas pasaron a formar en parte de nuestro patrimonio estético.
Ésta es la primera exposición en la que, frente a frente, las culturas que nos conforman nos hacen ver sus orígenes y su contemporaneidad artística. Hasta ahora la moda y la indumentaria nacionales, vistas como un todo, han sido poco revisadas y se han mantenido casi al margen tanto en las salas de exhibición como en la academia. Al situarlas como contrapunto se genera un diálogo que revela una cultura en su esencia.
El arte de la indumentaria y la moda en México, 1940-2015 resulta una exposición pionera en su tipo en un museo mexicano. Busca mostrar dos discursos paralelos que por momentos se encuentran: indumentaria y moda como vasos comunicantes que se nutren uno de otro y en diálogo generan la visión cultural de un país a través de su forma de vestir.
Ésta no es una muestra etnográfica, sino una visión estética de uno de los rasgos fundamentales de los grupos originarios: la indumentaria.

Crescencio Cerqueda García Huipil de boda mazateco, 1999

Exposición: El arte de la indumentaria y la moda en México. 1940-2015

I • La moda indígena

Durante el periodo posrevolucionario, los estudios relacionados con la indumentaria indígena hacían referencia a la tradición milenaria de las prendas sin considerar que éstas habían sido influidas en el trascurso del mestizaje. Ahora sabemos que en las culturas autóctonas, desde el siglo XIX la moda ha desempeñado un papel fundamental en la confección, diseño y evolución de las prendas indígenas: las telas importadas de Europa, los tintes naturales y sintéticos, los algodones maquilados y los hilos mercerizados son algunos de los elementos que han intervenido en este proceso. La indumentaria indígena mantiene presentes elementos relativos a su elaboración, de tradición precolombina –como el quechquémitl–; sin embargo, durante el siglo XX y XXI no ha estado aislada de las tendencias marcadas por la moda.

La evolución estética de estas prendas ha ocurrido debido a dos factores: uno interno, a partir de las propuestas desde la misma comunidad; y otro externo, en donde inciden los estilos de actualidad formulados por el gusto foráneo. Así, un diseño novedoso introducido por alguna de las mismas tejedoras puede resultar pronto adoptado por toda la comunidad, y en un par de décadas, tornarse en tradicional. Esto nos permite ver una dinámica cultural que evoluciona de acuerdo a los parámetros de gusto y vanidad, y no sólo desde una perspectiva ritual y una visión de la vestimenta endémica e inamovible.

Autor desconocido Traje tzotzil, ca.1935

Pedro Mendoza Canul Terno de mestiza, 2012

Juana Elizabeth Ventura Salazar Rebozo, 2009

Mariano Valadez Navarro Traje huichol, 2001

Autor desconocido Huipil chinanteco, 1960

#PerfilesVogue Carla Fernandez

Cortesía Vogue México


II • Uno y otro iguales

Esta es la primera exposición en la que se reúnen un número importante de prendas a través de la cual se presenta un panorama amplio del diseño de vestuario a partir de 1940 a la fecha. XX

Separar una propuesta y otra solamente ayudaría a continuar con la línea divisoria que ha sido impuesta, la cual distancia estas visiones estéticas que en la realidad coexisten y no sólo se nutren y fortalecen, sino que conforman la gran riqueza mestiza que agrupa a la sociedad mexicana.

De ello resulta indispensable realizar este diálogo, partiendo desde su propia visión artística y apreciar cómo en su conjunto se complementan y nos permiten ver la realidad cultural de nuestra colectividad.

Pedro Loredo, ca. 1980

Ramón Valdiosera

III • Estudiosos y colecciones

Desde la primera mitad del siglo xx, el arte textil ha estado sujeto a múltiples revisiones. Estudiosos como Irmgard Weitlaner Johnson, Teresa Castelló, María Teresa Pomar, Ruth Lechuga o Donald Cordry realizaron una labor invaluable para comprender la importancia de la vestimenta nativa.

Asimismo, muchas instituciones en la actualidad –que colaboran en la parte de indumentaria de esta exposición  cuentan con colecciones fundamentales que han logrado preservar la riqueza de estas obras maestras del arte universal. Coleccionistas privados también han sido verdaderos baluartes de su valoración y conservación.

Armando Mafud, 2015

Lydia Lavín, 2015

Pink Magnolia O/I 2016 en #MBFWMx

Cortesía Fashion Week

1940 • Hacia una moda Mexicana

En la década de los cuarenta, en México ya había destacados diseñadores cuyo trabajo miraba hacia la moda extranjera replicando tendencias de acuerdo al canon europeo.

Sin embargo, en 1940 Álvaro Gálvez y Fuentes, productor del programa de radio Lunas verdes, comenzó una polémica acerca de la existencia o no de la moda mexicana. Convocó a la periodista Rosario Sansores; a Pedro de Lille, locutor de la XEW; a los diseñadores mexicanos Armando Valdés Peza y Ramón Valdiosera, y al franco-británico Henri de Chatillon. Tanto Valdés Peza como De Chatillon lo negaron vehementemente, mientras que Valdiosera, como lo haría durante las siguientes cuatro décadas, defendió y justificó la manera de construir una moda mexicana y la necesidad de que existiera en aquel momento.

En 1949, la revista Nosotros retomó la polémica sobre el sentido de la moda de entonces. ¿Debía la moda ser mexicana o voltear a París, donde se producían prendas de gran elegancia y calidad, o había que mirar a Estados Unidos, donde se vendían vestidos de la última temporada a bajos precios?

Humberto Cornejo, Marbel, Armando Valdés Peza, 1948


Alejandro Carlín primavera 2016

Cortesía Vogue México

1950 • La consolidación de los diseñadores

Los años del llamado “desarrollo estabilizador” fueron propicios para generar una nueva clase media ávida de consumir productos novedosos. La Ciudad de México se expandió y se ampliaron las opciones de entretenimiento; así surgió la necesidad de guardarropas acordes a los nuevos tiempos.

Las tiendas departamentales encontraron maneras de atender estos requerimientos: Él Palacio de Hierro obtuvo la licencia para cortar en México los patrones de Christian Dior, y El Puerto de Liverpool creó un departamento exclusivo de vestidos de noche y fiesta confeccionados a la medida: Rue de la Paix.

Paralelamente, se desarrolla un mercado para los diseñadores nacionales que entendieron ese nuevo escenario en donde la mujer buscaba asociarse con el glamour internacional. Sin embargo, no dejaron de aparecer las referencias a la iconografía mexicana, pero se tornaron más abstractas, quizá influenciadas por el modernismo.

Otro factor importante fue la aparición en el cine mexicano de divas como María Félix y Dolores del Río lujosamente ataviadas con prendas de diseñadores mexicanos.

Anna de Hervay, ca. 1954

Alexia Ulibarri O/I 2015 en #MBFWMx

Cortesía Fashion Week

1960 • Una ciudad de contrastes
 y nuevos bríos

Durante las décadas de los años cincuenta y sesenta, las políticas gubernamentales en México se encaminaron a fomentar un país cosmopolita de cara a la internacionalización. Parte de la sociedad podía aspirar a comprar muebles de diseño y productos importados con aires modernos y de la mejor calidad, lo que trajo consigo un impulso a las propuestas de diseño nacional que, muy al tanto de las tendencias mundiales de la moda, llegaron a inundar sobre todo la Ciudad de México con originales formas y brillantes colores.

Surgieron corredores comerciales como la Zona Rosa, que devinieron en espacios de consumo cultural, con boutiques de diseñadores independientes y restaurantes con propuesta de autor. Los Juegos Olímpicos promovieron una propuesta de diseño donde la moda fue parte esencial del proyecto estético.

Fueron años de rebeliones y prohibiciones; sin embargo, emergió un terreno fértil para que existiera un diálogo entre la moda, la música, el arte, el cine, el diseño y la literatura, que dio como resultado una ciudad en plena ebullición cultural.

Tachi Castillo, 1960

Julia y Renata PV16 en #MBFWMx

Cortesía Fashion Week

El Salón Internacional
de El Palacio de Hierro

El Palacio de Hierro Durango se inauguró en 1958 y en poco tiempo se convirtió en una de las tiendas preferidas de la sociedad mexicana. Ya entrada la década de los sesenta se buscaron nuevas estrategias para consolidar su liderazgo en la moda. Charles Kovec, entonces su director de publicidad, creó en 1967 El Salón Internacional, para traer a México exclusivas marcas internacionales. Los desfiles de cada temporada se presentaban lo mismo en la tienda que en espacios externos y se convirtieron en acontecimientos obligados para la sociedad mexicana.

Hacia 1969, El Palacio de Hierro decidió abrir sus puertas a la moda nacional promoviendo a Manuel Méndez y a Enrique Martínez, quienes durante casi una década fueron los talentos locales exclusivos del Salón Internacional; en los años ochenta siguieron Ricardo Reyes, Ricardo Santana y Armando Mafud. Mientras que el trabajo de Carlo Demichelis, Keko, César Franco y Wanda Amieiro se integró como parte del proyecto de marcas mexicanas dentro la tienda departamental.

Manuel Méndez, 1970

Carlo Demichelis, 1998

Macario Jiménez PV16 en #MBFWMx

Cortesía Fashion Week

1970 • De vuelta a lo mexicano

Las políticas públicas y comerciales de los años setenta se orientaron hacia una economía cerrada, en donde se privilegió lo hecho en México. Desde el Estado se promovieron las expresiones nacionales lo mismo en el vestir que en la forma de vivir. Conforme la sociedad mexicana creció y se diversificó, la moda también lo hizo, abriéndose a propuestas tan diferentes como las de Rubén Maytorena, Pixie y Wille Mena.

Mientras que El Palacio de Hierro desarrollaba el Salón Internacional, el Puerto de Liverpool apoyó a diseñadores con repertorios nacionalistas. En la Zona Rosa tiendas como El Águila Descalza y Girasol, abrieron sus puertas a diseñadores extranjeros y nacionales con creaciones basadas en las raíces mexicanas con nuevas lecturas. El estilo mexicano también tuvo auge en Guadalajara con la corriente de lo “artesanal sofisticado”.

Si bien el lenguaje nacionalista tuvo una fuerte presencia en la moda durante esa década, lo cierto es que no se relegaron las propuestas internacionales y se trajeron al país creaciones de diseñadores de diversas partes del mundo.

En el ámbito de la moda, los años setenta fueron un momento de búsqueda de identidad y de definición de mercados y de nuevos foros profesionales.

Pedro Loredo, ca. 1970

Barón Von Hoffmeister, ca. 1975

Kris Goyri O/I 2016 en #MBFWMx

Cortesía Fashion Week

1980 • La consolidación de la moda
 en México


Los ochenta fueron años de cambios e incertidumbre, pero también de consolidación y visibilidad. Los movimientos artísticos estuvieron marcados por la búsqueda de las identidades subjetivas así como por la revisión de los nacionalismos de cara a un mundo que en los años noventa se vería completamente transformado. Estas inquietudes se expresaron también en la moda.

En México, la década se inició con crisis económicas, que en el ámbito que nos ocupa se vieron reflejadas en el cierre de tiendas y negocios tanto de diseñadores como de confeccionistas. Por otro lado, fueron los años de la profesionalización y de la conformación de un gremio que trabajó para generar los engranajes que más tarde conformarían el complejo, diverso y cambiante sistema de la moda en el país. Se formalizó la educación y surgieron las agencias de modelos profesionales en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

El lanzamiento de Vogue México en 1980 marcó el surgimiento de nuevas publicaciones nacionales e internacionales orientadas al tema: Cosmopolitan, Vanidades, Activa y . También surgieron revistas independientes que lograron generar una visión muy completa de las noticias en los campos de la moda, el arte y la fotografía.

Alejandro Carlín, 2015

Pedro Loredo, ca. 1980

Lorena Saravia Otoño-Invierno 2016

Cortesía Vogue México

1990 • Crisis y oportunidades

El Tratado de Libre Comercio, firmado por México, Estados Unidos y Canadá, abrió las puertas a las importaciones y generó una competencia a la que el sector de la moda nacional no estaba acostumbrado. Muchos diseñadores no sobrevivieron; otros apenas lo hicieron para después enfrentarse a una tremenda crisis económica que mermó no sólo a ese sector, sino al país entero.

En esa década se consolidó la personalidad del diseñador como ente creativo, al que se le abrieron distintos foros para presentar su trabajo, además de que se convirtió en personaje público con constante presencia en los medios de comunicación, incluida la televisión.

Los diseñadores de La Ola Regia –movimiento nacido a finales de los años ochenta en Monterrey– fueron punta de lanza. En la Ciudad de México, los resurgidos barrios de la Condesa y la Roma fueron escenarios para que diseñadores nacionales abrieran sus propias boutiques. Germinó la plataforma Días de Moda, una suerte de semana de la industria a la manera de las grandes capitales, en donde se presentaban cada seis meses las colecciones de diseñadores.

Armando Mafud, ca. 1998

Carla Fernández, 2015

Lydia Lavín O/I 2015 en #MBFWMx

Cortesía Fashion Week

Un nuevo siglo

Con el nuevo siglo llegó el internet y con ello la inmediatez de la información. El ámbito de moda también dio un giro considerable: ahora era posible conocer al momento las tendencias en las grandes capitales y las propuestas de los diseñadores punteros. Para presentar sus trabajos en las tradicionales semanas de la moda, en México surgieron nuevas plataformas electrónicas, así como proyectos digitales como Google Plus Fashion México. Se publicaron revistas independientes como Manglar, Celeste, Código y Spot y otras de grandes grupos editoriales como Harper’s Bazaar, Elle, Vogue y Vanity Fair.

Muchos diseñadores mexicanos apostaron a convertirse en empresarios y abrir sus propias boutiques o showrooms; otros entendieron los nuevos modelos económicos y optaron por colaborar con fondos de inversión que les permitieron abrir tiendas con sus nombres en zonas exclusivas de la capital. El país se inundó de escuelas de moda que ofrecen distintos modelos de educación, gracias a lo cual hay más diseñadores y más profesionales en especialidades como estilismo, periodismo, fotografía, crítica y maquillaje.

La moda en México es hoy una realidad que está además en pleno crecimiento. Es necesario entenderla no sólo como un fenómeno social o de mercado, sino como una parte esencial de la cultura nacional.

Macario Jiménez, 2013

Blanca Estela Sánchez, 2010

Sandra Weil O/I 2016 en #MBFWMx

Cortesía Fashion Week

12

Cine Club

Programa Cine club

Todos los martes a partir del 17 de mayo y hasta agosto, proyectaremos una serie de películas en las que han intervenido algunos de los diseñadores de moda que también presentan piezas en la exposición “El arte de la indumentaria y la moda en México. 1940-2015” del Palacio de Cultura Banamex-Palacio de Iturbide. Previo a cada una de las proyecciones tendremos una charla con el escritor y comunicador, Nicolás Alvarado.

¡NO TE PIERDAS EL VESTUARIO DE LAS PELíCULAS EN EL RECORRIDO DE LA EXPOSICIÓN!

A partir del martes 17 de mayo hasta el 2 de Agosto, 19:00 hrs.

Entrada libre

Cupo limitado

No se permite el acceso de bebidas ni alimentos.

Recomendamos traer suéter por el aire acondicionado.

Cartelera

La diosa arrodillada (Roberto Gavaldón, 1947)
La diosa arrodillada (Roberto Gavaldón, 1947),

17 de mayo

palmamano
En la palma de tu mano (Roberto Gavaldón, 1950),

24 de mayo

ensayocrime
Ensayo de un crimen (Luis Buñuel, 1955),

31 de mayo

pabocarolina
Pablo y Carolina (Mauricio de la Serna, 1957),

7 de junio

mariaisab
María Isabel (Federico Curiel, 1968),

14 de junio

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Cinco de chocolate y uno de fresa (Carlos Velo, 1968),

21 de junio

patsy
Patsy, mi amor (Manuel Michel, 1969),

28 de junio

click
Click, fotógrafo de modelos (René Cardona Jr, 1970),

5 de julio

El amor tiene cara de mujer (Tito Davison, 1973)
El amor tiene cara de mujer (Tito Davison, 1973),

12 de julio

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Cuando tejen las arañas (Roberto Gavaldón, 1979),

19 de julio

amarte
Amarte duele (Fernando Sariñana, 2004),

26 de julio

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No sé si cortarme las venas o dejármelas largas (Manolo Caro, 2013),

2 de agosto


Cineteca Nacional

Talleres

Figuras y figurines

Taller para niños de preescolar, 1º, 2º y 3º primaria.

¡Ven y diseña prendas básicas a partir de la experimentación y la combinación de diferentes materiales propios del taller de costura!

Te invitamos a jugar con tela, listón, encajes, lentejuelas y más, para crear tu propio diseño.

Folletín de figurines

Taller para niños de 4º, 5º y 6º de primaria

Te invitamos a imaginar nuevas ideas para vestir el cuerpo a través del dibujo de figurines, una herramienta básica para los diseñadores de moda.

¡Explora tu creatividad  y diseña ropa y accesorios usando seis figurines de hombre!

Diseños Tillett

Taller para estudiantes de secundaria, adolescentes y adultos.

Descubre las características visuales y materiales que dan cuerpo a la tela y cómo estas en ocasiones inspiran a los diseñadores para crear sus nuevas propuestas en la moda.

Diseña con acuarelas, los motivos gráficos de una tela a partir de algunos elementos que la construyen, como el color, el tejido, su tipo de estampado, aplicaciones o bordados.